Cómo ayudar a un niño con autismo a mejorar su relación con los alimentos

Estrategias reales, amorosas y aplicables en casa

BLOG

Maria Alejandra Cristalino

12/13/20252 min read

La alimentación en los niños con autismo puede convertirse en un desafío constante. No solo por la selectividad alimentaria, sino también por las texturas, los olores, los colores, la ansiedad y la necesidad de rutinas claras.
Sin embargo, con paciencia y estrategias adecuadas, la relación con la comida puede transformarse de manera maravillosa.

En este artículo comparto recomendaciones prácticas, especialmente pensadas para familias que siguen una alimentación saludable, sin gluten, sin azúcar y sin lácteos, un enfoque que puede favorecer la salud intestinal, mejorar la energía y reducir inflamación.

1. Comprender la sensibilidad alimentaria

Muchos niños con autismo experimentan el mundo de manera más intensa.
Por eso, un olor fuerte, una textura pegajosa o un color muy vibrante pueden generar rechazo o estrés.

Clave: observa qué texturas sí acepta tu hijo; esto te permitirá introducir alimentos saludables dentro de la misma categoría sensorial.

2. Introducción gradual y respetuosa

La presión genera rechazo; la exposición suave genera confianza.

Progresión recomendada:

  • Primero ver el alimento.

  • Luego tocarlo.

  • Olerlo.

  • Probar un pedacito.

  • Aumentar la cantidad con el tiempo.

Celebrar cada mini paso hace que el proceso sea más llevadero.

3. Alimentos saludables sin gluten, sin azúcar y sin lácteos

Muchas familias optan por este tipo de alimentación por sus beneficios digestivos y conductuales. Aquí algunas alternativas fáciles y nutritivas:

Sin gluten

  • Arroz, quinoa, amaranto

  • Tortitas de arroz o yuca

  • Arepas o panes de harina de almendra, coco o yuca

Sin azúcar

  • Frutas frescas: manzana, pera, arándanos, mango

  • Postres caseros con stevia o monk fruit

  • Dátiles o pasas como endulzante natural

  • Smoothies sin azúcares añadidos

Sin lácteos

  • Leche vegetal (almendra, coco, avena sin azúcar)

  • Yogur de coco

  • Quesos veganos de anacardos

  • Cremas suaves hechas con coliflor o papa

Opciones saludables que suelen tener buena aceptación

  • Puré de batata

  • Nuggets caseros empanizados con harina de almendra

  • Chips de vegetales horneados

  • Hamburguesas caseras de pollo o pavo

  • Batidos verdes suaves con manzana

Estas alternativas permiten una alimentación variada sin sacrificar sabor ni nutrición.

4. Cocinar juntos reduce la ansiedad

Cuando los niños participan, sienten seguridad y control.

Ideas simples:

  • Preparar muffins sin gluten.

  • Hacer bolitas energéticas sin azúcar.

  • Crear platos “arcoíris” con frutas y verduras.

Convertir la cocina en un espacio de juego disminuye la resistencia.

5. Usar rutinas visuales

Los apoyos visuales son grandes aliados:

  • Menús con imágenes

  • Horarios visuales

  • Pasos para el momento de comer

Esto reduce la incertidumbre y ayuda al niño a anticipar lo que sucederá.

6. Evitar mezclas al principio

Algunos niños se sienten incómodos con los alimentos combinados.
Al inicio, ofrece todo por separado. Luego, cuando haya más aceptación, comienza a mezclar porciones pequeñas.

7. Aplaudir cada logro —aunque parezca mínimo

La alimentación es un proceso.
Tocar el alimento, mirarlo sin angustia, olerlo, aceptar un bocado…
Cada paso merece reconocimiento.

8. Paciencia, Amor y Consistencia

Acompañar la alimentación de un niño con autismo no es una carrera.
Es un camino lleno de descubrimientos, momentos difíciles y avances hermosos.

Cuando lo hacemos desde el amor, la comprensión y la calma, la mesa deja de ser un campo de batalla para convertirse en un espacio seguro y esperanzador.